Paseo de A Calzada

El Paseo de A Calzada es la unión entre las antiguas villas de Fefiñáns y Cambados. Se construyó en el año 1852 con piedras del antiguo convento de San Francisco y posteriormente se plantaron los árboles en el 1855.

En este paseo se encuentra, desde marzo de 2013 la Oficina Municipal de Turismo, que permanece abierta durante todo el año, y  el monumento al poeta Ramón Cabanillas, esculpido en bronce por Francisco Asorey en el año 1960 y donde, con motivo de la celebración en mayo del día de las Letras Gallegas, se realiza una ofrenda floral por parte de los alumnos de los distintos colegios del ayuntamiento al escritor homenajeado cada año.

Ruinas de Santa Mariña Dozo

Las ruinas, antiguamente han sido parte de una capilla románica del s. XII. Sus restos fueron declarados Monumento Nacional en el año 1936. Además, desde diciembre del 2013 y, tras el 70 aniversario como Monumento Nacional, el Ayuntamiento de Cambados consiguió la inclusión de las Ruinas de Santa Mariña de Dozo en la prestigiosa Asociación de Cementerios Singulares de Europa (ASCE).

Vista desde el interior de las ruinas.

Gracias a esto, el cementerio situado en frente a las ruinas se convirtió en el primer cementerio de la provincia de Pontevedra en pertenecer a este selecto grupo, y es el cuarto de nuestra Comunidad Autónoma, tras el Cementerio de San Amaro de A Coruña, el Cementerio Inglés de Camariñas y el Cementerio de Lugo. Allí se encuentran enterrados la esposa y un hijo del célebre escritor Ramón María del Valle-Inclán.

Plaza de Fefiñáns

La plaza de Fefiñans es una plaza totalmente empedrada con losas de granito. Está situada en el centro de Cambados y está formada por  el pazo de Fefiñanes, el Arco Puente, la Atalaya-Mirador y la Iglesia de San Benito que recrea una arquitectura de imitación Italiana del siglo XVII .

Plaza de Fefiñáns donde se ve el pazo

La plaza, que albergaba antiguamente el mercado semanal, también es el punto de salida del tren turístico que recorre las zonas más emblemáticas de Cambados. El Pazo, a su vez, deja uno de sus dos balcones expuestos al espacio abierto, amplio y bucólico de la plaza, empedrada y limpia. Cerca de este balcón, la explanada da a un parque que cuenta con una gran presencia floral, palmeras incluidas.