
Fue convento franciscano, hasta que en el año 1835, con la desamortización, la propiedad del edificio pasó al estado y los monjes tuvieron que abandonar el convento. El edificio se convirtió entonces en cuartel de adiestramiento militar, del primer batallón de O Salnés, y posteriormente en escuela y cárcel. Finalmente fue demolido y las piedras de las cortes y otras dependencias se utilizaron para el malecón del paseo de A Calzada, para la alameda de San Tomé y para empedrar la calle que da acceso al convento. El templo sustituyó a la antigua iglesia parroquial de Santa Mariña. Destaca la fachada con multitud de representaciones, cinco llagas franciscanas, las figuras de Adán y Eva, cada uno de ellos situados dentro de una concha, las representaciones de los fundadores en posición orante y el escudo de los Figueroa



